Regulación sobre fertilizantes y fitosanitarios en la agricultura sostenible
- Viviana Talavera
- 22 ene
- 3 Min. de lectura
Descubre cómo la nueva regulación de fertilizantes y fitosanitarios impulsa el control de las plagas, la sostenibilidad en las empresas agrícolas y el manejo holístico de cultivos. Conoce las claves y aplica prácticas sostenibles hoy mismo.

La producción agrícola en España vive una transformación decisiva hacia un modelo más responsable y eficiente. Las nuevas normativas sobre fertilizantes y productos fitosanitarios buscan reforzar el control de las plagas, mejorar la calidad del suelo para agricultura, optimizar el uso del riego de agua y promover prácticas alineadas con la sostenibilidad y economía circular del agua. Este cambio se enmarca en el Pacto Verde Europeo y la estrategia “De la Granja a la Mesa”, que impulsan una agricultura más segura, transparente y respetuosa con el entorno.
La regulación actual no solo afecta a agricultores, sino también a empresas de agua, empresas de control de plagas, productores de insumos, ganaderos y gestores de huertos urbanos sostenibles. El objetivo es avanzar hacia un manejo holístico que integre el uso racional de nutrientes, el biocontrol de plagas, la reducción de emisiones y la protección de los ecosistemas.
Objetivos principales de la nueva regulación
Las normativas recientes persiguen metas clave para garantizar una agricultura moderna y sostenible:
Reducir emisiones contaminantes, especialmente amoniaco y gases de efecto invernadero, contribuyendo al equilibrio de carbono de la agricultura.
Evitar la contaminación de aguas por nitratos, protegiendo el uso de agua para la agricultura y el abastecimiento gestionado por empresas.
Preservar la biodiversidad mediante barreras vegetales, setos vivos y técnicas de control ecológico de plagas.
Fomentar el uso racional de nutrientes, adaptado a las necesidades reales de los cultivos de hortalizas, hortalizas y plantas y huertos de árboles frutales.
Impulsar la trazabilidad y transparencia en el uso de insumos agrícolas, fortaleciendo la confianza del consumidor en los productos agrícolas ecológicos.
Fertilizantes: hacia una nutrición sostenible del suelo
El Real Decreto 1051/2022 establece un marco actualizado para la nutrición sostenible de los suelos agrarios, clave para una forma sostenible de producción agrícola. Entre sus medidas destacan:
Registro y trazabilidad
Creación de un registro oficial de fabricantes y operadores de fertilizantes.
Obligación de mantener un cuaderno de explotación digital, donde se documenta el aporte de nutrientes, el uso de abonos biológicos, ejemplo de abonos orgánicos y prácticas de fertilización.
Buenas prácticas y economía circular
Promoción de técnicas que eviten la sobrefertilización y favorezcan la economía circular en empresas agrícolas, como recolectar agua o regar con agua de lluvia.
Incentivos para el uso de fertilizantes orgánicos, compost y tecnologías que reduzcan emisiones.
Flexibilización del uso de estiércoles y compost, ampliando los plazos de apilamiento y enterrado.
Fitosanitarios: control riguroso y uso sostenible
La regulación de productos fitosanitarios se basa en el Real Decreto 1311/2012 y el Plan de Acción Nacional 2023–2027, que refuerzan el control de plagas y el uso responsable de pesticidas.
Gestión integrada y control biológico:
Prioridad al biocontrol de plagas contra plagas, utilizando organismos beneficiosos como el Bacillus thuringiensis.
Explicación clara del bacillus thuringiensis para qué sirve: controlar insectos mediante un método natural y seguro.
Formación y control técnico:
Formación obligatoria para usuarios profesionales, incluyendo control de plagas para empresas y operadores agrícolas.
Inspecciones periódicas de equipos de aplicación para garantizar precisión y seguridad.
Restricciones y zonas sensibles:
Prohibición o limitación del uso de fitosanitarios en áreas vulnerables.
Registro obligatorio de tratamientos en el cuaderno digital.
La UE propone reducir un 50% el uso de plaguicidas químicos para 2030, impulsando alternativas como insectos control biológico, barreras vegetales y productos de bajo riesgo.
Implicaciones para el sector agrícola
Producción:
Mayor control sobre insumos, optimización del suelo para agricultura y adopción de productos para cultivos más sostenibles.
Comercialización:
Requisitos de certificación CE, trazabilidad y transparencia para acceder a mercados más exigentes.
Formación:
Capacitación obligatoria en prácticas sostenibles de empresas, control de plagas y manejo responsable de insumos.
Sostenibilidad:
Incentivos para reducir emisiones, mejorar la gestión del agua y promover la sostenibilidad en las empresas agrícolas.
Retos y oportunidades del nuevo marco regulatorio:
Aunque estas regulaciones suponen un desafío para agricultores, fabricantes y empresas plagas, también abren oportunidades para:
Innovar en soluciones de biocontrol de plagas y fertilización sostenible.
Acceder a mercados que valoran la sostenibilidad y la economía circular.
Reforzar la confianza del consumidor mediante certificaciones y transparencia.
Impulsar iniciativas de sostenibilidad empresarial, control de plagas y gestión eficiente del agua.
La transición hacia una agricultura sostenible no es solo una obligación normativa, sino una apuesta estratégica para el futuro del campo español y de todo agrícola.
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