Cómo integrar la sostenibilidad en la educación formal y no formal
- Viviana Talavera
- hace 3 días
- 3 Min. de lectura
Descubre cómo integrar la sostenibilidad en la educación formal y no formal para reducir la huella de carbono, impulsar modelos circulares y formar ciudadanía activa. Aprende más y actúa hoy.

La sostenibilidad es mucho más que un enfoque ambiental: es una visión transversal que transforma cómo entendemos los sistemas ambientales, sociales y económicos. Integrar en la educación formal y no formal es esencial para preparar a las nuevas generaciones frente a desafíos como la huella de carbono, el consumo de energía no renovable, la transición hacia fuentes renovables que son clave para un destino sostenible, o la necesidad de impulsar un modelo circular que beneficie al medio ambiente y a las comunidades.
A través de la educación, se puede fomentar una comprensión profunda sobre renovables qué son, cómo funciona la producción de energía eléctrica, qué implica la descripción de energía eólica, o por qué las empresas ecológicamente responsables y la sostenibilidad en las empresas son hoy pilares de competitividad. La educación es, en definitiva, un sistema de sostenibilidad en sí mismo.
Educación formal: sembrar sostenibilidad desde las aulas
La educación formal, escuelas, institutos, universidades y centros técnicos, es el espacio ideal para introducir conceptos clave como la huella de carbono qué es, la eficiencia energética, la energía solar, la eficiencia fotovoltaica, las redes eléctricas, los recursos de renovables, o incluso cómo se puede almacenar la energía y si la energía eólica se puede almacenar.
Currículos transversales y contenidos estratégicos
Integrar la sostenibilidad en asignaturas ya existentes permite conectar temas como:
Historia y evolución de los combustibles fósiles y energías no renovables cuáles son.
Matemáticas aplicadas al cálculo de la huella de carbono en empresas.
Ciencias enfocadas en el turismo y su impacto ambiental, el medio ambiente turismo, o la relación entre redes energéticas y producción de energía eléctrica.
Este enfoque transversal ayuda a que el alumnado comprenda cómo cada decisión cotidiana tiene un beneficio para el medio ambiente o un impacto negativo si no se gestiona adecuadamente.
Asignaturas específicas y proyectos prácticos
La sostenibilidad también puede abordarse mediante:
Materias dedicadas a economía circular, modelo de una circular, alimentación ecológica o productos sostenibles.
Proyectos como huertos escolares, auditorías energéticas, análisis del consumo de energía no renovable, o estudios sobre fuentes renovables qué son.
Actividades que conectan con la realidad: medir la huella de carbono del centro, evaluar la eficiencia energética de los edificios o analizar si un barrio puede convertirse en un destino sostenible.
Formación docente para un enfoque interdisciplinario
El profesorado necesita herramientas para explicar conceptos como energía solar, eficiencia energética, eólica, recursos de renovables, o viajar sostenible. La capacitación docente es clave para que la sostenibilidad no sea un tema aislado, sino una lente que atraviesa todo el aprendizaje.
Educación no formal: aprender sostenibilidad más allá del aula
La educación no formal, ONGs, centros culturales, colectivos juveniles, plataformas digitales o espacios comunitarios, permite un aprendizaje flexible, vivencial y adaptado al contexto.
Talleres, experiencias y narrativas accesibles
En estos espacios se pueden desarrollar:
Talleres sobre alimentación ecológica, consumo responsable o energías limpias.
Actividades que explican de forma sencilla renovables qué son, cómo funcionan las redes eléctricas, o qué implica la eficiencia fotovoltaica.
Materiales como podcasts, infografías o cine ambiental que conectan con públicos diversos.
Proyectos colaborativos e intergeneracionales
La educación no formal facilita que niños, jóvenes y adultos participen en:
Proyectos de restauración ambiental.
Iniciativas de turismo sostenible y análisis del turismo y su impacto ambiental.
Acciones comunitarias para reducir la huella de carbono y promover productos sostenibles.
Voluntariado y ciudadanía activa
Programas de voluntariado permiten actuar sobre problemas reales: gestión de residuos, medición de la huella de carbono local, campañas de eficiencia energética o proyectos de movilidad sostenible.
Convergencia transformadora: cuando la educación formal y no formal se unen
La conexión entre ambos mundos potencia un cambio cultural profundo. Algunas iniciativas clave incluyen:
Escuelas que colaboran con asociaciones locales en proyectos de energía renovable o economía circular.
Universidades que abren espacios de formación ciudadana sobre sistemas ambientales y sostenibilidad en las empresas.
Plataformas digitales que vinculan conocimiento académico con acciones prácticas para reducir la huella de carbono.
Integrar la sostenibilidad en la educación es preparar a las personas no solo para el mercado laboral, sino para vivir en un planeta que exige corresponsabilidad, innovación y una comprensión profunda del beneficio para el medio ambiente.
Da el siguiente paso hacia una educación sostenible
Si quieres impulsar un sistema educativo más consciente, eficiente y alineado con un destino sostenible, empieza hoy. Diseña programas, forma equipos, crea alianzas y transforma tu entorno. La sostenibilidad se aprende, se practica y se multiplica.




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